Caridad
es auténtico amor.
Dice
el Apóstol San Juan(1 Jn,2,11) "El que ama a su hermano
permanece en la Luz, en cambio, quien odia a su hermano está
en las tinieblas". O también, " el que dice amar
a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso".
La Caridad, llamada también amor a Dios y al prójimo,
es el gran Mandamiento que Jesús dejó a sus seguidores.
Vivir la caridad significa amar a Dios en la persona de nuestros
hermanos.
¡Qué distinto sería el mundo, si realmente viviéramos
la caridad! Hay un dicho popular que señala " la caridad
empieza por casa". ¡ Qué distinto sería
el clima de amor vivido en familia!... la "pequeña Iglesia
doméstica".
Podríamos hablar de ella, no como nuestra casa, sino de nuestro
Hogar.
Sabemos que el amor se refleja en cada uno de nuestros actos, en
nuestras palabras y gestos, en nuestros ojos que son el espejo del
alma. Eso llevamos también a nuestro entorno. ¡ Si
lleváramos esa caridad a nuestros trabajos, a las personas
que viven en soledad, a nuestros amigos, a quienes forman parte
de nuestras vidas, a los que Nuestro Señor Jesús nos
coloca en el camino, a aquellos hermanos que por alguna razón,
llevan en el alma sentimientos e intenciones poco cristianas!...¡
Qué distinto sería el mundo!
Quienes creen que basta tan solo con amar a Dios, se equivocan.
No cuesta mucho arrodillarse frente a un Dios que no vemos, pero
¿ cúantos estamos dispuestos a "arrodillarnos",
ayudando si es necesario al hermano que nos agrede por la espalda?
¿ Cúantos de nosotros estamos dispuestos a compartir
nuestros hogares con nuestros padres en el período de ancianidad,
brindándoles cariño, amor, compañía
y cuidados, en lugar de llevarlos a un asilo de ancianos... para
que no obstaculicen nuestro proyectos egoístas?
Jesús dice: " Lo que hicistéis con los más
pequeños, conmigo lo hicistéis".
Y va directo al alma.
Debemos aprender realmente a amar, a ser caritativos y compasivos
y a pedir con más frecuencia, que Dios aumente nuestra Esperanza,
para que confiados en Él,esperemos ver algún día,
que el amor de cada persona, extiende sus alas, para convertir este
mundo en un lugar más humano, más digno y más
feliz, desarrollando un sentido mucho más profundo y verdadero,
de lo que realmente significa...amar a Dios.
Que la Divina Misericordia de Dios te acompañe en este camino
y te cubra de
Paz.
Rebeca