Amor

Especial del Amor

El noviazgo y la castidad

 

Es evidente que el noviazgo no sólo es el tiempo que precede al matrimonio para conocerse física y espiritualmente, sino que es sobre todo su preparación, su escuela.
En el noviazgo está la clave de las cosas, positivas y negativas, que condicionarán más tarde la vida matrimonial en un sentido o en otro. Por lo que se refiere a la castidad, también. Un matrimonio limpio es, en buena parte, fruto de un limpio noviazgo, podríamos igualmente decir que de un noviazgo turbio suele suceder un matrimonio no casto.
Dice la Iglesia en el catecismo n 2345 y n 2350 : " La castidad es una virtud moral. Es también un don de Dios, una gracia, un fruto del trabajo espiritual. El Espíritu Santo concede al que ha sido regenerado por el agua del bautismo, imitar la pureza de Cristo."
" Los novios están llamado a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio, las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad."
De lo anterior concluimos:
1- que la sexualidad es una obra de Dios (El la creó), que tiene una finalidad biológica y espiritual, y que su ejercicio debe estar marcado por esa finalidad espiritual (sin obviarla o relegarla). La relación física es un aspecto privilegiado del amor, donde dos personas se entregan mutuamente en el gozo el uno al otro, y a partir del cual pueden darle vida a un hijo, por lo que es propio del matrimonio.
2- que la gracia de Dios nos impulsa a hacer la voluntad de Dios, también en nuestra sexualidad, por eso sólo con su auxilio podremos ser castos. (visita la sección El noviazgo y la oración)
3- que la castidad es una virtud que se adquiere a partir de una actitud interior, del corazón de querer ser castos y una sincera expresión exterior en los actos.
El cuidar la castidad ( que es más amplia que la abstinencia de relaciones sexuales) exige evitar lo que sea una ocasión de pecado (ambientes, películas, Internet, revistas, fantasías, conversaciones) .

Vivir castamente el noviazgo tiene una gran importancia, no sólo por la razón suprema de mantenerse en amistad con Dios, sino porque, aún humanamente, las faltas o los pecados en esta materia tienen una proyección que va más allá de la inmediata. Hay que considerar esas actitudes también en lo que tienen de síntoma, de postura de fondo ante Dios, primero, pero al mismo tiempo ante uno mismo, ante la persona del otro, ante los padres, ante el mundo. Las faltas de delicadeza, los atentados más o menos velados al pudor, las familiaridades excesivas o los pecados de lujuria que tengan lugar en el noviazgo, si no se corrigen y adquieren carta de naturaleza, se proyectan y multiplican en el matrimonio de un modo absoluto y desbordante.

El noviazgo bien vivido constituye en cambio, una garantía insospechadamente eficaz para el futuro. Es una ocasión de ahondar en el afecto y en el conocimiento mutuo. Y como toda escuela de amor, ha de estar inspirado no por el afán de posesión, sino por el espíritu de entrega bien entendida, de comprensión, de respeto, de delicadeza.

A continuación te ofrecemos algunos mitos (mentiras que aparecen como verdaderas irrefutables) que circulan en esta sociedad para invitarnos a no vivir en la castidad o hacernos creer que somos anticuados si no tenemos relaciones sexuales previas al matrimonio. Te invitamos a leerlos y reflexionar con tu pareja .

Mito 1 "Todos lo hacen ..."
Vivimos en una sociedad que nos dice que para parecer "de onda", debemos decir que tenemos innumerables experiencias sexuales, las tengamos o no. Por eso las encuestas no sirven ya que pocos se atreverían a parecer "tontos " frente a sus amigos o pandilla.
Además que "todos lo hagan" o muchos no es regla de que sea lo que Dios pide. Ni que sea lo mejor, ni lo más moderno por ejemplo vivimos en una sociedad llena de violencia, no significa que cada uno tenga que hacer actos de violencia.
Los cristianos no vivimos en masa sino haciendo la voluntad de Dios que sabemos nos hará felices.

Mito 2 "Tener relaciones prematrimoniales asegura el éxito en el matrimonio"
La realidad dice que la tasa de divorcios entre parejas que convivieron es mayor de las que no convivieron. Se cree, que esto es debido a que las primeras se casan con un menor grado de compromiso que las segundas; y se sabe que el éxito en el matrimonio depende en gran parte del grado de compromiso con que la pareja asume el desafío de construir su relación.
Las relaciones sexuales premaritales, con o sin cohabitación, no constituyen garantía alguna de logro de mayores éxitos.

Mito 3 "Las relaciones sexuales son siempre gratificantes cuando se ama"
El amor no basta por sí mismo para hacer de la experiencia sexual una vivencia plena y enriquecedora. Un conocido psiquiatra considera las relaciones premaritales poco recomendables e inconvenientes y señala:
"la sexualidad prematura de los jóvenes suele ser para ellos mismos una experiencia frustradora y más bien decepcionante...puede deteriorar el vínculo amoroso (a causa de) los sentimientos advertidos o inconscientes de culpa, de autorreproche o de mutua recriminación".
Lograr un buen ajuste sexual toma tiempo y requiere un clima de tranquilidad, comprensión y amor, que se da por excelencia en el matrimonio.

Mito 4 "Las relaciones sexuales hacen que aumente la comunicación y se enriquezca la relación de noviazgo"
En el noviazgo, la actividad sexual más que enriquecer la relación puede empobrecerla:
En el tiempo del noviazgo es importantísimo cultivar la intimidad emocional para decidir si es posible desarrollar un proyecto de vida común entre ambos ( esto implica compartir y explorar los sentimientos, pensamientos, valores y metas de vida con la pareja).
Es esencial conocer a fondo que espera el otro de la vida para tomar una buena decisión matrimonial. No pocas parejas descuidan esa área y se encuentran, después de casados, con ingratas "sorpresas". Hay mucho acerca de lo cual conversar y comunicarse durante el noviazgo. No debe darse por supuesto que el otro piensa igual que uno.
La actividad sexual durante el noviazgo puede bloquear el desarrollo de la intimidad emocional : las conversaciones y pensamientos comienzan a girar en torno al cuándo y dónde de la próxima cita, convirtiéndose el encuentro sexual en lo central de la relación.
Por eso la comunicación se empobrece, porque se dejan de explorar los sentimientos, pensamientos, valores y metas de vida con la pareja y tampoco conversan abiertamente, como podría esperarse, acerca de su experiencia de intimidad física.


(Si estás de novio y vives en castidad o ya estás casado y así viviste tu noviazgo envíanos tu testimonio de tus experiencias, luchas y búsquedas para ser fiel a Jesús. Nosotros lo publicaremos.)